Martes 05 de Febrero de 2013 como a las seis de la tarde.
Estoy
escribiendo ya tan alejado en la distancia de los inicios de mis tiempos, sugiriendo
un poco del futuro de mi niñez pero en
realidad quisiera enfocarme en el pasado de mi vejez, aunque es imposible que
deje de hacer lo otro porque es aquello lo que me motiva a escribir, pero
haciendo esto que es lo que puedo recordar.
Les estaba
contando que mi futura mamá estaba en el periodo del embarazo donde de un
momento a otro podía llegar lo que
estaba esperando y ese día llegó, sin prisa pero seguro y sin retraso, un día
que por ningún motivo se podía posponer, pero antes de contarles algo sobre ese
día tan especial quisiera presentarles a alguien que sin él ese día no hubiere
sido posible en la vida de la niña Anaïs, y yo no hubiere tenido vida, les
presento a mi papá.
Yo creo que le
única persona ansiosa en esos días, era mi papá, y esa ansiedad tenia que ver
con el hecho de saber de una vez por todas si era varón como le habían
pronosticado los sabiondos a mi mamá. Lógicamente mi papá tenia mucha razón
para que la curiosidad lo estuviera matando, ya tenia hijos, pero mujeres y el
quería su varón “para que su apellido no se extinguiera”.
Mi papá era un
gran señor, honrado, leal, buen hijo, buen hermano, buen amigo, pero desde mi
mirada de niño, mal papá. Mi papá era de origen humilde, pero tenía todo lo que
necesitaba para vivir bien, yo diría ahora que muy bien.
Mi familia era,
o es, de la alta sociedad de mi pueblo. Quiero explicarles esto de la alta
sociedad; primero estaban los de buen apellido o descendencia, después los que
tenían algunas posesiones, ya fueran estas tres vacas unos chivos dos burros un
mulo y algún terreno para meter los animales, Mi familia tenia el apellido y
menos que estas posesiones, los que tenían solo alguna propiedad eran algo así
como la clase media, después seguían los pobres que vivian de su trabajo y
después estaban los mas pobres que no tenían trabajo y por lo tanto no podían vivir.
A mi papá nunca
lo vi afanado por tener más de lo que Dios le iba proveyendo, el tenia sus
cuatro vacas y un terreno que se llamaba Macondo así como en la novela de Gabriel
García Márquez, mi papá era inventor,
pero no se le notaba.
Además mi papá
también era muy alegre, parrandero y músico, pero abstemio, tocaba el violín.
Cuando papá murió mis hermanos llevaron el violín donde un experto en
instrumentos musicales pensando que tenían un artículo muy valioso, algo así
como un Stradivarius, pero nada, lamentablemente para ellos era un violín
antiguo solamente con un gran valor sentimental.
Creo que aun lo
tienen guardado por alguna parte, averiguaré a ver que pasó con el violín y si
todavía existe, quisiera verlo nuevamente. Cuando era niño mi papá me permitía
limpiarlo, lo que consistía en pasarle un pañito seco muy suavemente por
encima.
Esto de limpiar
el violín era todo un acontecimiento, como un día de fiesta y además un ritual; mi papá sacaba con mucho misterio
el violín de un arcón, que tenia un candao tan
grande como un ladrillo, luego lo sacaba de su estuche, y lo miraba por
todos lados, lo acariciaba, bueno yo creía que lo acariciaba, pero ahora que lo
pienso bien creo que realmente lo acariciaba, lo miraba con ternura, con amor,
como si el violín le recordara algo muy especial. Después de todos estos
preámbulos, me daba el violín para que yo le pasara el pañito seco con mucha
suavidad, despacio con cuidado, todo esto bajo su mirada atenta, crítica y
supervisadora.
Ya con el violín
supuestamente limpio porque sucio nunca estaba, mi papa lo afinaba, poquito a
poco, cuerda por cuerda, estirando y aflojando, menos mal que solamente eran
cuatro cuerdas, cuando ya quedaba conforme empezaba a sacarle unos sonidos
lentos, perezosos y que música clásica, yo no lo sabia, pensaba mas bien que
estaba imitando a los grillos y chicharras o a los pájaros que llegaban muy a
menudo a los arboles frutales que habían en el patio de mi casa. Que
espectacular era el patio de mi casa, con gallinas, patos, pavos, perros,
cochinos, terneros y arboles frutales, mangos, nísperos, guanábanas, lechosas,
limones y un tamarindo grandísimo con una gran sombra que era donde afinábamos
el violín.
Estos ruidos
raros y que eran acordes para ayudar a afinar otros instrumentos. Después de
todo esto venía lo bueno, lo que mas me gustaba, papa tocaba música popular y
había una que era mi preferida, me gustaba muchísimo oírsela tocar y yo lo
acompañaba cantándola, tenia una letra pegajosa y fácil: “la múcura está en el
suelo hay mama no puedo con ella”, cuando me acuerdo de esto me parece que el
violín hablaba o cantaba también la canción.
Este ritual,
papa lo hacia los sábados en la tarde, y los amigos músicos de mi papa, no se
si era que es ponían de acuerdo, o los traía el sonido del violín, pero el
asunto era que poco a poco iban llegando a mi casa señores con guitarras,
instrumentos de viento, tambores, maracas y se formaba un grupo que con el
pretexto de afinar sus instrumentos empezaban a tocar e inventaban su propia
fiesta.
Entre este grupo
había un señor mayor, alto, enjuto, trigueño casi quemao, que tocaba un
instrumento como una flauta, largo, flaco y negro como el dueño y creo que tan
viejo como el mismo, este instrumento exótico se llama clarinete. Este señor
era el que llamaba mi atención, el tocaba todas las canciones que iban
saliendo, pero había una donde este señor era el solista y los presentes y los
músicos se la pedían a cada momento. Esta canción se llama “Baila Simón” y era
su autor. (El viejito se llamaba Simón).
Ahora tenemos la
oportunidad de oírla 70 años después gracias al internet, lógicamente no con el
señor Simón. Esta canción tiene un coro sencillo, solo dice: “Baila Simón- Toca
el clarinete”. Lo especial de todo era como sonaba el viejo clarinete en las
manos del señor Simón.
Después de tener la dicha y la bendición de leer las evocaciones de mi desmemoriado y bello padre no tengo palabras para definir el inmenso amor y admiración que colma mi corazón por ese gran hombre MI PAPA, que hermosa bendición tenerte papito lindo le pido a mi Dios que sean muchos pero muchooooooooos años a tu lado viéndote colmado de salud y de esa sabiduría que te caracteriza. TE AMOOOOOOOOO tu hija Mildred
ResponderEliminargracias por tanto amor, pero lee las evocaciobes con espiritu de lestora no de hija para que las disfrutes
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