martes, 26 de febrero de 2013

Evocación No. 2



Jueves 31 de Enero 2013 como a las tres de la tarde.


Cuando empecé a escribir estas líneas, lo mas lógico era que, amigos lectores, les hubiere explicado el motivo de hacerlo.

En el grupo de los alumnos de la primera promoción de la Escuela de Liderazgo, observé un gran potencial para desarrollar  las ideas y una buena disposición para exponerlas, esto me dio la oportunidad para incentivarlos en un proyecto (esta palabra está de moda en estos días en mi iglesia), para desarrollar estas habilidades.

Este proyecto consistía en escribir un cuento o un pequeño ensayo, y como no  tenía a la mano un folleto, un libro o algo sobre el que pudieran hacerlo, les sugerí que fuera entonces sobre sus propias experiencias personales, lo que les saliera, sabiendo yo que a medida que lo fueran haciendo, las ideas fluirían fácilmente. Viendo que ninguno de mis alumnos se atrevió a escribirlo, entonces me toca a mi dar el ejemplo y he empezado a escribir el ensayo sobre lo poco que pueda rememorar de mis vivencias, corroborando lo antes expuesto, que la vena de la inspiración es inagotable, y hoy en este día también les lanzo el reto a los alumnos de la segunda promoción, pero con ellos seré mas elástico pues les daré todo el tiempo que crean necesario para hacerlo.

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