Martes 5 de
Marzo a las cinco en punto de la tarde.
Hoy a las 4:25
PM murió el Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo
Rafael Chávez Frías, espero que esto no sea motivo para que la paz se pueda
perder en este país y lleguemos a la
tragedia que aun vive Colombia después de la muerte de su líder político Jorge
Eliecer Gaitán y que nunca tengamos que decir:
El día que se Jodiò Venezuela, como dice el periodista colombiano Plinio Apuleyo
Mendoza en un libro publicado por la editorial Oveja Negra en 1990 que tomó una
frase suya como titulo “El día que se Jodiò Colombia”
Jorge Eliecer
Gaitán era muy amigo de mi papá, militaban en el ala izquierda del
liberalismo, fuero tan amigos que
llegaron a ser compadres, él es el padrino de mi hermana Lidya. A este señor lo
mataron un 9 de Abril de 1948 y para esa fecha yo estaba viviendo con mi mamá
en una casa que quedaba al fondo del seminario. La gente empezó a saquear y
quemaron el seminario y los curas tuvieron que salir corriendo para evitar que
los mataran. Ese mismo día se llevaron preso a mi papá junto con todos los líderes
políticos liberales de mi pueblo
Después de esta
breve reseña de las cosas que están pasando y de las que ya pasaron retomaré el
hilo de mis evocaciones y como les dije en una de ellas que en épocas
anteriores el sexo tenía mucho que ver con las ocupaciones de las personas, pero
que una de mis tías y mi vecino eran unas excepciones.
Para empezar les
cuento que mi papá tenia dos hermanas y dos hermanos. Conocí bien solamente a
uno de ellos porque vivía en la casa de mi abuela ubicada en la misma calle de
mi casa. Mi calle era una calle especial, tenía vida propia y yo estaba integrado
a la vida de mi calle, conocía todo el pueblo pero mi calle no tenia
comparación con ninguna, era la mejor calle del pueblo.
Mi calle quedaba
a una cuadra de la plaza mayor del pueblo y a dos cuadras de la playa. En la
plaza estaba la alcaldía, el mercado, el cine, una escuela, un hotel, la
farmacia, una sala de billar, el hospitalito, parada de los autobuses, el
puesto de comida de la señora Aquilina y otro poquito mas allá los balnearios a
la orilla de la playa y otro poco de
cosas mas.
En las cuatro
esquinas de mi calle había: Un negocio de víveres y un restaurant, en la otra
esquina un billar que con el tiempo heredó la esposa de mi hermano Iván, de
apellido Gallardo igual que mi mujer. En la otra esquina vivía misia Henrrieta
y el señor Belisario, quienes tenían una quincalla pero vendían de todo, con
una nieta que a mi me gustaba pero era mas grande que yo. La diversión del
señor Belisario era tirarle piedras a los perros con una honda y que para que
no se le mearon el frente, al lado quedaba la oficina de correos y telégrafos,
frente a la casa de mi papá vivía Sebero hermano de la mujer de mi papà`que se
murió por borrachín, al lado había un cine viejo donde presentaban obras de
teatro (Yo actué allí) y bailes con orquestas, después venían otras tres casas
que no me acuerdo quienes las vivían.
Empezando la
cuadra, ahora en la cera de mi casa, estaba la panadería de la señora Colombia,
de origen árabe, seguía la casa de mi abuela que era donde vivía mi tío Eugenio
Vargas, a quien todos le decíamos el Jefe. Era un tío borracho y simpático que
trabajaba en el puerto y había aprendido no se de donde una frase que decía
siempre que le salía algo mal: “La porca de la madona” y si era algo que hacia
bien entonces decía: “Alcachofas atmosféricas”.
El Jefe tenia
muchos hijos, y tomando las palabras de mi papá yo no se como hacia porque
nunca estaba en su casa y de estarlo era borracho. Siempre metido en peleas y se caía a golpes con
cualquiera de ahí su remoquete, inclusive me acuerdo bien que el día que fueron
los padres del novio de una de mis hermanas a pedir la mano o a formalizar el
compromiso con mi papá, se cayo a golpes con el papá del novio que también era otro borracho, los metieron
presos y como mi papá era el alcalde le dio la orden al comisario que los
soltara cuando les pasara la borrachera. Esos eran unos días muy divertidos.
El Jefe era un
tipo especial, cuando no estaba trabajando estaba bebiendo caña y cuando no
tenia dinero se iba para Macondo a cortar leña y venderla, yo lo acompañaba de
vez en cuando, cortaba mi carga de leña para tener mi dinerito. Este tío era un
bromista de primera, se metía con todo el mundo y como decían sus compinches,
“el jefe le saca punta a una bola de billar”. Yo creo que a mi tío no le habían
hecho un daño por consideración con mi papa. Después venia la casa del vecino
que les conté. Este señor creo que era contabilista, y en su casa hacia los
oficios del hogar. Era un tipo raro, caminaba raro, miraba raro y hablaba muy
raro, como yo era pequeño no comprendía nada pero después entendí la razón.
Yo siempre le
tuve idea a ese señor, además no me decía churchil como todos sino chorchal y
un día se lo dije a mi papá y enseguida fue a reclamarle y oí que le dijo: “sea
lo que sea en mi casa lo respetamos, así que le exijo que respete a los de mi
casa”, desde ese momento no se metió mas conmigo,
Después estaba
mi casa, de la cual por lo menos conocen el patio. El gobierno le había dado a
mi papá una licencia para vender víveres de bajo precio que el mismo gobierno subsidiaba,
y por este motivo en mi casa siempre había un bullicio con todo que estos
productos se vendían en un local o tienda que mi papá había habilitado al lado
de la casa Con el tiempo el gobierno fue quitando estos negocios y
desaparecieron y papá también cerro su tienda, ya que el lo hacia por
colaboración.
Al lado estaba
la clínica de los trabajadores del puerto, era como un pequeño ambulatorio.
Tanto el hijo del telegrafista como los hijos de la señora que limpiaba la
clínica estudiaban en mi escuela, pero no eran de mi círculo de andariegos.
Igual que en la acera de enfrente seguían como tres casas mas y en la esquina
vivía un fotógrafo joven de apellido Reyes que invento un sistema para darle
color a las fotos que eran todas en blanco y negro, ese muchacho era un genio
el mismo creo todos los aparatos que tenia en su estudio fotográfico.
El hecho de no
acordarme de quienes eran los que vivían para esa parte de mi calle, era por el
hecho de que yo “vivía para el otro lado”, con todo que ese era la vía para ir
a la escuela, a donde la señora Aquilina, el campo donde jugábamos futbol y
beisbol y también para ir al cementerio por donde pasaba sin miedo a la hora
que fuera ya que mi abuela me decía que “los muertos ya no te pueden hacer
nada, cuídate de los vivos”.
Después de el
jefe seguía mi tío Pedro, un señor muy serio que era farmaceuta o boticario
vivía con su segunda esposa en otra ciudad y con mi abuela dos hijos de su
primer matrimonio llamados Carlos y Paul. Estos eran los dos hermanos de mi papá,
también tenia dos hermanas.
Mi tía Haydé que
tenía dos hijos, Pedro José y Estrella. A esta señora poco la trate ya que
vivía en la ciudad o en el exterior y por ultimo mi tía María Teresa Vargas.
Esta era una mujer fuerte o pesada en la `política, cuando mataros a Gaitán y
se llevaron preso a mi papa fue la que tuvo que mover todas sus influencias
políticas para sacarlo de la cárcel.
Ella era la
directora de la oficina de la recaudación de impuestos o de la renta. Tenia su
despacho en la alcaldía y me gustaba visitarla, mi abuela le mandaba una
merienda como a las nueve y media de la mañana y cuando yo estaba por ahí me
ofrecía para llevársela y mientras esperaba los envases la observaba con
admiración, yendo y viniendo, hablando con uno y con otro, mandando a las personas de la oficina, mi tía María Teresa
era todo un personaje.
Como a mi tía la
rotaban mucho o creo que ella era la que hacia las auditorias a las diferentes
oficinas de impuestos, se enfermo gravemente en uno de esos viajes, y que se
contagio de tuberculosis y murió. Tuvo una sola hija llamada Hilda Buitrago que
era profesora, muy mala con los alumnos.
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