sábado, 9 de marzo de 2013

Evocación No.9



Martes 5 de Marzo a las cinco en punto de la tarde.

Hoy a las 4:25 PM murió el Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías, espero que esto no sea motivo para que la paz se pueda perder en este país y  lleguemos a la tragedia que aun vive Colombia después de la muerte de su líder político Jorge Eliecer Gaitán y que nunca tengamos que decir:
El día que se Jodiò Venezuela, como  dice el periodista colombiano Plinio Apuleyo Mendoza en un libro publicado por la editorial Oveja Negra en 1990 que tomó una  frase suya como titulo “El día que se Jodiò Colombia”

Jorge Eliecer Gaitán era muy amigo de mi papá, militaban en el ala izquierda del liberalismo,  fuero tan amigos que llegaron a ser compadres, él es el padrino de mi hermana Lidya. A este señor lo mataron un 9 de Abril de 1948 y para esa fecha yo estaba viviendo con mi mamá en una casa que quedaba al fondo del seminario. La gente empezó a saquear y quemaron el seminario y los curas tuvieron que salir corriendo para evitar que los mataran. Ese mismo día se llevaron preso a mi papá junto con todos los líderes políticos liberales de mi pueblo

Después de esta breve reseña de las cosas que están pasando y de las que ya pasaron retomaré el hilo de mis evocaciones y como les dije en una de ellas que en épocas anteriores el sexo tenía mucho que ver con las ocupaciones de las personas, pero que una de mis tías y mi vecino eran unas excepciones.

Para empezar les cuento que mi papá tenia dos hermanas y dos hermanos. Conocí bien solamente a uno de ellos porque vivía en la casa de mi abuela ubicada en la misma calle de mi casa. Mi calle era una calle especial, tenía vida propia y yo estaba integrado a la vida de mi calle, conocía todo el pueblo pero mi calle no tenia comparación con ninguna, era la mejor calle del pueblo.

Mi calle quedaba a una cuadra de la plaza mayor del pueblo y a dos cuadras de la playa. En la plaza estaba la alcaldía, el mercado, el cine, una escuela, un hotel, la farmacia, una sala de billar, el hospitalito, parada de los autobuses, el puesto de comida de la señora Aquilina y otro poquito mas allá los balnearios a la orilla de la playa y otro poco  de cosas mas.

En las cuatro esquinas de mi calle había: Un negocio de víveres y un restaurant, en la otra esquina un billar que con el tiempo heredó la esposa de mi hermano Iván, de apellido Gallardo igual que mi mujer. En la otra esquina vivía misia Henrrieta y el señor Belisario, quienes tenían una quincalla pero vendían de todo, con una nieta que a mi me gustaba pero era mas grande que yo. La diversión del señor Belisario era tirarle piedras a los perros con una honda y que para que no se le mearon el frente, al lado quedaba la oficina de correos y telégrafos, frente a la casa de mi papá vivía Sebero hermano de la mujer de mi papà`que se murió por borrachín, al lado había un cine viejo donde presentaban obras de teatro (Yo actué allí) y bailes con orquestas, después venían otras tres casas que no me acuerdo quienes las vivían.

Empezando la cuadra, ahora en la cera de mi casa, estaba la panadería de la señora Colombia, de origen árabe, seguía la casa de mi abuela que era donde vivía mi tío Eugenio Vargas, a quien todos le decíamos el Jefe. Era un tío borracho y simpático que trabajaba en el puerto y había aprendido no se de donde una frase que decía siempre que le salía algo mal: “La porca de la madona” y si era algo que hacia bien entonces decía: “Alcachofas atmosféricas”.

El Jefe tenia muchos hijos, y tomando las palabras de mi papá yo no se como hacia porque nunca estaba en su casa y de estarlo era borracho. Siempre  metido en peleas y se caía a golpes con cualquiera de ahí su remoquete, inclusive me acuerdo bien que el día que fueron los padres del novio de una de mis hermanas a pedir la mano o a formalizar el compromiso con mi papá, se cayo a golpes con el papá del novio  que también era otro borracho, los metieron presos y como mi papá era el alcalde le dio la orden al comisario que los soltara cuando les pasara la borrachera. Esos eran unos días muy divertidos.

El Jefe era un tipo especial, cuando no estaba trabajando estaba bebiendo caña y cuando no tenia dinero se iba para Macondo a cortar leña y venderla, yo lo acompañaba de vez en cuando, cortaba mi carga de leña para tener mi dinerito. Este tío era un bromista de primera, se metía con todo el mundo y como decían sus compinches, “el jefe le saca punta a una bola de billar”. Yo creo que a mi tío no le habían hecho un daño por consideración con mi papa. Después venia la casa del vecino que les conté. Este señor creo que era contabilista, y en su casa hacia los oficios del hogar. Era un tipo raro, caminaba raro, miraba raro y hablaba muy raro, como yo era pequeño no comprendía nada pero después entendí la razón.

Yo siempre le tuve idea a ese señor, además no me decía churchil como todos sino chorchal y un día se lo dije a mi papá y enseguida fue a reclamarle y oí que le dijo: “sea lo que sea en mi casa lo respetamos, así que le exijo que respete a los de mi casa”, desde ese momento no se metió mas conmigo,

Después estaba mi casa, de la cual por lo menos conocen el patio. El gobierno le había dado a mi papá una licencia para vender víveres de bajo precio que el mismo gobierno subsidiaba, y por este motivo en mi casa siempre había un bullicio con todo que estos productos se vendían en un local o tienda que mi papá había habilitado al lado de la casa Con el tiempo el gobierno fue quitando estos negocios y desaparecieron y papá también cerro su tienda, ya que el lo hacia por colaboración.

Al lado estaba la clínica de los trabajadores del puerto, era como un pequeño ambulatorio. Tanto el hijo del telegrafista como los hijos de la señora que limpiaba la clínica estudiaban en mi escuela, pero no eran de mi círculo de andariegos. Igual que en la acera de enfrente seguían como tres casas mas y en la esquina vivía un fotógrafo joven de apellido Reyes que invento un sistema para darle color a las fotos que eran todas en blanco y negro, ese muchacho era un genio el mismo creo todos los aparatos que tenia en su estudio fotográfico.

El hecho de no acordarme de quienes eran los que vivían para esa parte de mi calle, era por el hecho de que yo “vivía para el otro lado”, con todo que ese era la vía para ir a la escuela, a donde la señora Aquilina, el campo donde jugábamos futbol y beisbol y también para ir al cementerio por donde pasaba sin miedo a la hora que fuera ya que mi abuela me decía que “los muertos ya no te pueden hacer nada, cuídate de los vivos”.

Después de el jefe seguía mi tío Pedro, un señor muy serio que era farmaceuta o boticario vivía con su segunda esposa en otra ciudad y con mi abuela dos hijos de su primer matrimonio llamados Carlos y Paul. Estos eran los dos hermanos de mi papá, también tenia dos hermanas.

Mi tía Haydé que tenía dos hijos, Pedro José y Estrella. A esta señora poco la trate ya que vivía en la ciudad o en el exterior y por ultimo mi tía María Teresa Vargas. Esta era una mujer fuerte o pesada en la `política, cuando mataros a Gaitán y se llevaron preso a mi papa fue la que tuvo que mover todas sus influencias políticas para sacarlo de la cárcel.

Ella era la directora de la oficina de la recaudación de impuestos o de la renta. Tenia su despacho en la alcaldía y me gustaba visitarla, mi abuela le mandaba una merienda como a las nueve y media de la mañana y cuando yo estaba por ahí me ofrecía para llevársela y mientras esperaba los envases la observaba con admiración, yendo y viniendo, hablando con uno y con otro, mandando a las  personas de la oficina, mi tía María Teresa era todo un personaje.

Como a mi tía la rotaban mucho o creo que ella era la que hacia las auditorias a las diferentes oficinas de impuestos, se enfermo gravemente en uno de esos viajes, y que se contagio de tuberculosis y murió. Tuvo una sola hija llamada Hilda Buitrago que era profesora, muy mala con los alumnos.

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