Domingo catorce
de abril a las diez de la mañana
Evocación No. 14
Hoy domingo son
las elecciones para presidente en Venezuela, se da esta, por la ausencia
material el presidente Chávez, espero en Dios que se de en paz y que se haga su
voluntad.
Empecé a
transcribir esta evocación el día de las elecciones, porque es una fecha que pasará
a la historia. Este material lo voy recopilando a medida que me acuerdo de
algo, y lo ordeno de forma que coincidan los hechos y sea más fácil su lectura.
Como a las diez de la mañana prendí la compu pero solo escribí su
encabezamiento y me fui a votar junto con mi hijo mayor, como él es
discapacitado y yo adulto mayor nos dieron preferencia, aunque no había cola,
después pasamos el resto del día donde una cuñada y en la tarde me puse a ver
la TV, un juego de la vino tinto, una película, y así la pasé hasta que dieron
los resultados. Como de todos es sabido, ganó el candidato oficialista, hay que
aceptar la decisión de la mayoría, es lo que manda la democracia.
Ya hoy es martes
16 y desde ayer están promoviendo disturbios los seguidores del candidato que
perdió las elecciones y hay un par de muertos en Caracas. Que mal, hay que
saber ganar y saber perder, suspenderé por unos días la transcripción de mis
memorias mientras pasan estos días y tenga más tranquilidad, no solamente
material sino en mi corazón, estos enfrentamientos los pude observar desde niño
y vi con mis propios ojos la angustia y el dolor de las personas cuando por
causas políticas les matan a un miembro de su familia. Porque parece mentira,
pero siempre caen los que menos tienen que ver con los hechos, los bobos que se
prestan como carne de cañón. Ya se lo dije a mis hijos, mucho cuidado con estar
en manifestaciones ya sea de cualquier lado, porque del otro lado o del mismo,
puede salir un loco y le desgracia la vida a alguien y no quiero que nosotros
caigamos en esa trampa caza pendejos que montan los políticos.
Antes de
escribir estas cosas, vi por la TV al canciller de la República en una reunión
con los embajadores de los países acreditados en Venezuela donde les exponía e
ilustraba los hechos vandálicos que se estaban sucediendo, y que ya tenían como
consecuencia dolorosa dos muertos inocentes a manos de los manifestantes. Hay
que orar para que la cordura vuelva a la gente y sea Dios quien tome el control
de la situación.
Es martes 16,
son las once de la noche y las noticias que da la TV publica es que ya hay
siete muerto y sesenta heridos, todos simpatizantes del gobierno. Me dio
tristeza ver a la familia de uno de los muertos, deja una viuda con seis hijos, la mas pequeña
de dos años, solo se entera uno de lo que está pasando si tiene como ver la TV
publica o del Estado por que en la TV, la radio y los periódicos privados hay
un silencio absoluto de estos hechos. Dije que me da tristeza porque la gente
de aquí parece que no viera más lejos de su nariz y no se dan cuenta de lo que
está pasando en Colombia donde hace mas de cincuenta años se están matando por
problemas políticos.
No hablaré mas
de este tema, no quiero que piensen que estoy radicalmente de un lado, solo les
puedo decir que nunca estaré del lado de los violentos tengan o no razón, nadie tiene el derecho de
quitarle la vida a nadie.
Ya es jueves 18 de Abril y estaba revisando
mis anotaciones, o mis borradores y decidí que ya está bastante claro que durante todas las evocaciones anteriores les
he venido contando los recuerdos de mi niñez. Lógicamente hay cosas que no les
pude contar, por no acordarme de ellas y aunque mis hermanas y mi hermano me
dieron algunos datos de ciertas cosas
que sucedieron en ese tiempo, decidí no llevarlas a este escrito, no por que
tuviera dudas al respecto, sino porque no las recuerdo y estos son mis
recuerdos, no los recuerdos de mi familia.
A partir de
ahora, mis evocaciones giraran alrededor de mi adolescencia, mi juventud,
adultez y mi etapa actual de edad mayor, pero antes de seguir adelante, quiero
divertirme un poco explicándoles el rollo de los apellidos de la familia..
Empezaré por la
familia de mi papá: Mi abuela solo tenía el apellido de su mamá ya que su papá
era un cura y lógicamente nunca la reconoció como hija, y además tampoco se
cual era el apellido de este cura. El nombre de ella era Esther Dávila y cuando
se casó con el señor Pedro José Vargas Sardà su nombre cambió a Esther Dávila
de Vargas. Con este señor tuvo cuatro hijos, Pedro, Eugenio, María Teresa y
Haidè. Al morir este señor ella pasó a llamarse Esther Dávila viuda de Vargas,
hasta aquí todo aparentemente está bien.
Al tiempo de
enviudar se fue a vivir a otro pueblo donde se metió a vivir, o <<estaba
bajo la protección>> de un señor llamado Ramón Echeverría, allí estuvo un
tiempo y este señor le ayudó a criar a sus cuatro hijos. Este señor como que se
volvió loco o se murió y la abuela decidió regresar a Puerto pero ahora con otro muchacho, este
era mi papá. Todo parece indicar que este chico era hijo del señor Echeverría.
Se casó otra vez, ahora con otro Vargas
que no era familia de su primer esposo,
este señor se llamaba Emigdio Vargas Molina quien le reconoció a su hijo menor,
o sea a mi papá, este señor también murió y mi abuela paso a ser Esther Dávila
viuda de Vargas doble como ella misma se presentaba. Con respecto a este matrimonio,
los familiares del señor Vargas Molina
nunca quisieron reconocer a mi papá como
parte de su familia y le decían
despectivamente el primo y a mi el primito. Ya tenemos un apellido que no
aparece en nuestros documentos, Echeverría, que seria el de mi padre.
Ahora vamos a
desenredar por el lado de mi mamá. Mi abuela se llamaba Angélica Flores y como
les comente anteriormente no la conocí, se apareció en Puerto con dos niñas,
Herminda y Anaïs quien era mi mamá. Estas
niñas tenían solo el apellido Flores, ya que la abuela las había presentado como
madre soltera. Aquí en Puerto se metió a vivir con un marino ingles llamado
Arthur Johnson quien le reconoció a las dos niñas, las cuales pasaron a
llamarse ahora Herminda y Anaïs Johnson Flores, después que se fue el señor Johnson
para su país, apareció en escena un señor de apellido Gutiérrez quien era el papá de mi tía y de mi mama quien se había
separado de mi abuela y se había quedado por el interior de la república y por
todas las evidencias que se pueden ver como que se volvió a juntar con la
abuela y tuvieron otra hija la que no es otra que mi tía Zaturia, a quien le
pusieron el apellido Gutiérrez, no así a
sus otras dos hijas que ya tenían el apellido Johnson. Ya tenemos otro apellido
que no aparece en nuestros documentos, Gutiérrez, que seria el de mi mamá.
Pero el enredo
sigue, mi mamá tuvo tres hijos con el viejo Euclides, que aunque no estaban
casados, este los fue reconociendo con las autoridades como sus hijos, pero
ahora tenían los apellidos prestado de mi papá y de mi mamá. Estos hijos son
Cecilia, Lydia y Euclides Vargas Johnson. MI mamá se casó con Adalberto
Martínez, y su hijo mayor se llama hasta el día de hoy Adalberto Martínez
Johnson, pero resulta que cuando mi mamá se quisò venir para Venezuela no podía
sacar sus documentos porque estaba casada y la única forma que encontró fue sacar
nuevos documentos con el apellido de soltera de mi abuela quien la había
presentado en Honda como hija natural y de un plumazo mi mamá se convirtió en Anaïs Flores.
Estando ya aquí
en Venezuela mi mamá se dio cuenta que estaba embarazada y se fue a Colombia a
parir y tuvo una hija, y al poco tiempo
cuando ya pudo viajar se vino nuevamente para Venezuela. Mi hermana quedó
presentada en Colombia y en Venezuela como Eunice Martínez Flores porque ya mi mamá se había quitado el
Johnson.
Pero todo esto
no queda ahí, cuando mi hermana mayor se quiso venir para Venezuela mi mamá
hizo una petición al Ministerio del Interior para que la dejaran entrar como su
hija, pero como no tenía el apellido Flores que era el apellido de mi mamá tuvo
que hacer una documentación nueva, quitarse el Johnson, ponerse el Flores y así
demostrar que Anaïs Flores era su mamá.
De esta manera creo que he podido explicar el poco el rollo de los
apellidos de mi familia, que nos sirve para
reírnos y echarnos bromas cuando estamos
reunidos y nos decimos que no somos nada, o que no tenemos ni papá ni mamá.
Entonces tengo
los siguientes hermanos con sus respectivos apellidos:
Cecilia Esther
Vargas Flores. Lydia Esther Vargas
Johnson
Adalberto
Martínez Johnson. Eunice Martínez Flores.
En cuanto a mi
no acepto todo esto que ha sucedido con nuestros apellidos. Hablando con mi
hermana mayor, esta me decía que toda la culpa la tienen esas viejitas
adelantadas a la época, que no tenían reparo de estar brincando de un lado pa otro. Con mi
nombre también tengo cierta idea que no me deja tranquilo. La familia de mi
madrasta nunca quiso aceptar que yo me
llamara Euclides, sino que mi papá tenia
que ponerle ese nombre a un hijo de su esposa, a lo que él siempre se negó. La familia de Adalberto, el
esposo de mi mamá se dio cuenta de esta situación y entonces querían que
Adalberto me presentara como su hijo y me pusiera el nombre de Walter, es mas esa gente me llamaba así. Con
mi segundo nombre (Rafael) nunca se metieron, por lo tanto no renegaré a el.
En protesta a
todo este enredo a la que fuimos sometidos por tanto tiempo, declaro que mi
nombre es: Walter
Rafael Echeverría Gutiérrez y punto. No acepto reclamos y si no les gusta mi
nuevo nombre entonces díganme Churchill que es el apodo que me pusieron el
mismo día que nací y que con orgullo he llevado sin protestar durante tanto
tiempo. También declaro que sigo aceptando a mis consanguíneos como mis padres,
tíos, hermanos, primos, etc., así no
quieran adoptar el apellido que les pertenece.
Esta evocación
me ha costado un poco escribirla, no porque me falte tiempo, o no quiera
hacerlo, sino porque estoy pendiente de las noticias de los sucesos aquí en
Venezuela y no me da lugar para escribir con soltura y gracia las cosas que yo
quiero comunicarles de una manera amena aunque sean para mi un poco
desagradables, porque la idea es escribirlas tal cual como yo las viví sin
agregar ni quitar nada y que además sean fáciles de leer y entender. Prometo
que el lunes 22 retomare estas evocaciones.
Ya estoy otra
vez frente a la compu y primero les contaré algo que me pasó , fui a la Iglesia
y un hermano que está leyendo este ensayo me dijo que yo escribía raro, puede ser que sea cierto, pero
lo raro no es diferente a lo normal o cotidiano ya que escribo como hablo
habitualmente, y lo normal para mi es decir las cosas tal como sucedieron, lo
normal para uno puede ser distinto para otro, evito en todo caso resaltar
diferencias si se trata de puntos de vista donde cada quien ya tiene sus
propias ideas.. Cuando estoy enseñando o predicando me pasa lo mismo, explico y
expongo las cosas tal cual como yo las se, pero en la forma mas sencilla y
didáctica posible, que es lo raro que piensa mi hermano que yo
escribo.
Ahora hay otro
detalle que hay que definir, cuando empecé a escribir, les dije que era un
ensayo sobre mis recuerdos, pero que
realmente no sabia adonde irían a parar estos escritos, si seria una novela, un
cuento u otra cosa. Estoy analizando lo que estoy escribiendo, como va saliendo
su estructura, para definir en cual renglón literario podrían entrar estas
líneas, si es que alguno quisiera calificarlas ya que la intención original es
solo escribir unas memorias sin animo de crear una obra literaria o dármelas de
escritor. Tengo que decir que ya no es
un ensayo, más bien se parece una novela, por cuanto me valgo de lo anecdótico
para recrear lo real en un entorno risueño, hechos que aun siendo ingratos puedan llegar a
ustedes con una visión de salubre felicidad para la lectura. Lo que pasa es que
tampoco creo que entre en la estructura de la novela, ya que en el
desarrollo no hay un personaje principal
a no ser que sea yo mismo y tampoco le avizoro un desenlace o final, solamente
algo como un paréntesis definitivo.
Hay un problema
que he tratado de solventar lo mejor posible, estas memorias las escribo con el
fin de distraerme y por lo tanto la idea
no es reflejar en ellas circunstancias o momentos tristes y desagradables con animo
de acusar a alguien para justificarme de haber sido influenciado en mi conducta
o modo de pensar en algún momento de mi vida
Es fácil
escribir lo alegre con soltura y gracia, pero es difícil escribir del dolor
con humor y darle el sabor ameno de una buena lectura, y que a la vez
esta pueda ser de ayuda en momentos difíciles y solaz para el pensamiento.
También debo
aclarar que hay personas que son grandilocuentes en su retorica a quien les
parece que la mejor manera de escribir,
enseñar o hablar es demostrando que son cultos o eruditos y nos hemos
acostumbrados a esta clase de discursos o exposiciones. Por eso es que yo al
escribir o hablar soy raro. Gracias mi hermano por su observación que me ha
servido para aclarar ciertos puntos, no solamente a ustedes sino también
personales.
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